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Esta historia es una invención, un subjetivismo del mundo objetivo al cual estamos predeterminados a percibir a través de nuestros sentidos y el mundo abstracto al cual estamos sujetos de manera clausurada. Los días que en este país en este pequeño mundo cerebral se viven tienen poco de color no porque estén faltos de gracia o de connotación artística más bien intentan reflejar el antagonismo que caracteriza al cielo de un clima todo menos estable, por lo tanto nos es un día ni nublado ni soleado, el aire camina libremente por cada calle, se cola por las débiles ventanas que yacen en cada muro de concreto de esta ciudad lánguida y escasamente educada carente de placeres cognitivos e intelectuales, subordinada a prototipos, vagamente bosquejada y poco sensata pero al fin y al cabo que logra acoplarse en el plano cartográfico y puede erigirse como nación. Es precisamente aquí donde personas vienen y van a través de las calles herrando como sobrevivientes del destino.
El destino me impulsó a ser uno más, quizá no tan sobreviviente pero igual quepo en la generalización, busco sobrevivir como parte de mi naturaleza sin embargo las grandes fuerzas no han caído sobre mí y me han apelmazado como sucede en las grandes historias difundidas en los medios de comunicación que suelo escuchar cada vez que intento apaciguar mi aburrimiento o que simplemente encuentro al encender equívocamente la tele o la radio y es que para mí las cosas nunca han sido difícil, a veces me pregunto qué será de mí sin algo más que pueda hacer no me considero nada ordinario ni estático creo que mi vida ha girado para el lado que debe ir he tenido puntos equilibrados y mi descontrol ha llegado al punto máximo , así mismo siempre ha tendido a declinar y crear una curva decreciente, mi participación en el poco tiempo de vida que tengo aún ha estado de manera u otra equilibrada y es que para mí las dos fuerzas que rigen mi tránsito en esta vida han sido pertinentes y a pesar de que creo que no debería haber un pleno control he sido capaz de encontrar el mío propio en el caos social en el que vivo y es que aquí la vida no ha sido llevadera pero la he llevado conmigo, mi rutina diaria ha presentado deformaciones extrañas pero no me he convertido en una mutación débil del tiempo.
Me encantan las tostadas y las disfruto, aprecio cada parte que cae de ella cuando las parto y es que en esa pequeña fractura que se forma quedan pocas migajas que nunca son completamente devoradas y yo me siento una migaja en el tapete como pocas otras que quizá hemos quedado olvidadas y que en este momento no formamos parte del disfrute.
En fin tengo la idea de que espero algo y me pregunto qué será.
“..Ella está allí y poco se da cuenta de lo que está a punto de conocer, tiene aceite en los dedos sus uñas huelen a olivos y su mayor vicio son los chocolates puede decirse que prácticamente vive en un óleo y dentro de una variación no se inmuta…”
Todo empezó una tarde es lo único que puedo precisar. Las tardes suelen ser tenues y carecen de identidad propia, es quizá la intensidad con que se transita en las mañanas siempre apresuradas o la ávida emoción de la noche siempre atenuante a los problemas. Yo estaba escribiendo la lista de útiles que me serían necesarios al cabo de quince días de descanso, había ya resuelto el conflicto de tener que transportar en mi maleta más de un cuaderno y mi acción fue interrumpida, no era ni eso ni aquello, me hallaba en medio. La confusión me apelmazó y el cansancio pudo más conmigo que mi voluntad, decidí no contestar y me apresuré a coger una chaqueta, abrí la puerta y estaba caminado en medio de la lluvia. Tenía los pies completamente mojados y era la primera vez que sentía carencia de calor, es decir tenía frio y no quise admitirlo, es que a veces suelo ser testaruda.
“…Sentí que un aliento frio se acercaba y poco a poco empezó cubrirme, comencé a descubrir cada pliegue de mi piel, la humedad y el frío eran incapaz de crear sensación alguna en mí pues esta vez no era externo, estaba dentro de mí, había comenzado a extenderse y punto el punto de origen estaba amordazado a mi cuerpo, era yo quién sentía ahora estar en un gran abismo donde el grito más fuerte siquiera podría ser escuchado, solo yo y el abrumador soplido de la verdad…”
Aprendí que la mayoría de personas suelen entender lo que quieres decir cuando lo ejemplificas pero he aquí mi problema creo saber qué es lo que espero más no sé cómo decir lo que verdaderamente es, sin embargo no tengo dudas pues solamente espero, muchas veces he oído que todos tenemos una misión algo así como una condición de vida, aunque realmente dudo que la mía sea esperar , de todas formas si creí en algo fue en la intuición y fue ella quien me metió en este lío de no esperar y buscar, adelantarme a lo que sucedería y simplemente fingir que luego no sabía nada pero de antemano sabía que de alguna forma estaba atentando contra las reglas predeterminadas de este juego tan cíclico y oscilante pero allí estaba yo, tenía un portafolio un pisa papel y un plano con la dirección de casa, mamá estaba allí es lo único que me importaba y sabía que cuando regresara seguiría allí, era mamá.
Mi vida remota se traslada a 17 años atrás cuando era un ser oprimido y confundido que apenas abría los ojos a un lugar de color, verdaderamente no estaba preparado pero fueron las circunstancias las que me forzaron a despertar, pensé que adentrarme a este lugar sería la mejor experiencia antes conocida desde ese entonces, pero rápidamente me di cuenta que había sido traumático, curioso era que para mí era dolor lo que para la persona que sonreía frente a mí era reconfortante, fue allí donde empecé a elaborar ideas y procesos dentro de mi cavidad craneana y por tanto llegué a la conclusión de que aquello no era justo.
“…Llegamos al mundo sin saber que somos y a medida que vamos creciendo vivimos en desconcierto finalmente morimos más confundidos de cómo nacimos…”
La corta edad que me había sido otorgada me generaba el mayor de los placeres, pues allí estaba yo pololeando por doquier sin ley ni mandato alguno, tenía una libertad vagamente limitada aunque sabía que no era totalmente autónoma me habían trazado un estrecho límite en el pan gea en el que vivía porque allí estaba yo lidiando con mi voluntad y la voluntad de otros, mi pensar no cabía en la realidad y es que yo había entrado a un mundo del que luego me sería difícil escapar me generaría conflictos pero era yo y solo yo capaz de encontrar aquello que aún no entendía.
Los años que subsiguieron a situaciones símiles a esta acumulan recuerdos que como la mayoría son escasamente accesibles, intento evocar situaciones y supuestos me apartan cada vez más de lo verdaderamente ocurrido y llega a mí la confusión, no logro distinguir entre lo que fue y lo que hice que fuera, la invención tiene límites y mi problemas siempre fueron los márgenes.
Cuantas veces oí decir que el mundo no era perfecto pero mi concepción continuó siendo distinta creció y se negó a decir sí fue así que creí ciegamente en que el bocado de pastel que me pertenecía era único, creí que era solo para mí, creí ser la única que lo probase por vez primera y creí tenerlo todo.
Hoy escapo, evado la realidad y me adentro a un mundo más profundo en donde intento encontrarme creo que entre tantas vacilaciones me perdí, perdí el rumbo de mi propia identidad y me veo confusa entre tantas personas, estoy tratando de pedir ayuda pero me hayo en un país cuya lengua no es la mía y padezco de claustrofobia, la sensación nauseabunda me invade, el dolor de cabeza se hace insoportable, a pesar de que intento mostrarme indefensa todo el resto nota que no lo soy, esta vez la mentira no está más de mi lado y yo debo entender. Pero soy testaruda.
Las calles siguen empolvándose de restos de envolturas y empaques de comestibles y se agudiza la carente salubridad que rige en el país y aquello me molesta más que el simple ruido de una bocina que sobrepasa los niveles permitidos y se trata de un fastidio leve sin recaer en un enojo. El día a pesar de ser opaco y grumoso. Me despierto. La sola idea de imaginarme dentro del sistema me agobia y crea ilusiones vanas, aparta mis esperanzas y me presiona hacia un muro de granito y me golpea pero sigo durmiendo, los sueños se vuelven perturbadores en medio de una noche vertiginosa.
“…El movimiento era continuo y acelerado bastaba si quiera hacer el menor de los ruidos para percibir el temblor que emanaba mi centro, cada golpe…”
Mi cuerpo cae y rueda por la vereda, al cabo de pocos minutos puedo abrir recién los ojos, mi panorama es distinto puedo verme y estoy segura de que no soy yo.
“..Esa tarde no volvió a ser ella jamás”
Al día siguiente despertó, la mano derecha recaía sobre un pequeño charco de agua que se había encargado de humedecer gran proporción del portafolio que lentamente había caído en una de los tantos sobresaltos que se suscitaron aquella noche fría anterior, se apresuró a asirlo y sintió que el peso había multiplicado, era como si dentro del pequeño porta documentos se escondiera alguien, era poco probable que quién se supone estuviese dentro se hallase allí por el mismo principio de que era un supuesto, es decir, era indiscutible la idea que hubiese alguien inmiscuido en aquel portafolio exclusivo para folios pero que transportaba fotografías.
Aquella mañana el brazo le dolería como nunca, era culpable por no darse cuenta si aquel paquete realmente le pertenecía, pero como muchas otras veces dejó pasar una vez más aquello que la inquietaba sin darse cuenta que podría presentar una contractura muscular. El dolor que sintió se manifestó simplemente en leves punzadas pero algo de comer bastó para que olvidase todo, había despertado casi después de un día entero y estaba hambrienta por lo que se contentó con una manzana y galletas de avena, pagó todo con dos monedas del mismo valor y recibió tres diminutas a cambio, había realizado una buena transacción por lo que sonrió.